Comportamiento, Consejos para gatos

Gatos y estrés

Gatos y estrés

Al igual que los perros, los gatos también se han adaptado a la vida en nuestros hogares y, aunque eso ha supuesto un aumento en su salud y esperanza de vida, en ocasiones puede causarles problemas de estrés, sobre todo en el caso de los gatos indoor, aquellos que viven siempre dentro de casa, sin acceso al exterior, que es de los que hablaremos en este artículo. Hay que tener en cuenta que todo su mundo es nuestra casa, por eso, lo que ocurra en ella (o no ocurra) será de gran importancia para ellos.

¿Qué es lo que puede hacer que tu gato sufra estrés?

Cambios bruscos

Los gatos son animales muy territoriales y prefieren una seguridad en su entorno. Por ello, cambios demasiado rápidos, a los que no puedan adaptarse, pueden afectarles de forma importante. Estos cambios pueden ser desde un alimento diferente, a una reforma en casa o la llegada de un nuevo habitante al hogar, sea humano o animal.

Ruidos fuertes

Los gatos son animales con un oído extremadamente sensible, por lo que prefieren tranquilidad y ausencia de sonidos muy elevados. Los gritos, el llanto de un bebé o golpes fuertes pueden ser un importante foco de estrés para ellos.

Problemas con sus recursos

Los recursos para un gato son su comida, agua, arenero juguetes etc. pero también nosotros podemos serlo. Cualquier causa que amenace sus recursos, como un cambio en su arena, colocación de su arenero o un cambio de alimento por ejemplo puede suponer un desafío para nuestro gato.

Nuestra ausencia

Como decíamos anteriormente, nosotros, (nuestra atención, cariño y la seguridad que le aportamos) somos un recurso. Dependiendo del gato, su seguridad y carácter, nuestra ausencia puede suponer un foco de ansiedad y estrés para algunos.

Aburrimiento/ falta de estimulación

Aburrimiento como síntoma de estrés en gatos

Al igual que los cambios bruscos o numerosos son un foco de estrés, la ausencia de estímulos también lo es. Esto hemos podido comprobarlo durante los momentos más intensos de la pandemia, cuando no podíamos salir de casa ni socializar, salvando las distancias, ya que las personas podíamos buscar nuestro entretenimiento, pero es una forma de empatizar con nuestros gatos, que además han estado ahí en esos momentos, haciéndolos más llevaderos.

Visitas al veterinario

Para todos, ir al médico supone estrés en mayor o menor grado. Pero para los gatos implica el salir de su entorno conocido, que para muchos es el único, el viaje en transportín, los ruidos en el camino, la clínica veterinaria (con olores extraños, perros, otros gatos etc.) y por último el procedimiento médico, más o menos doloroso. Con todo ello podemos hacernos una idea del estrés que supone en ellos una práctica totalmente necesaria, pero todo un desafío para un gato, aunque lógicamente con las diferencias individuales de cada uno.

¿Cómo muestran los gatos que están sufriendo estrés?

El lenguaje de los gatos es sutil en sus manifestaciones que los perros, por lo que sus formas de mostrar estrés van a ser algo diferentes:

Señales de calma

Serían las muestras más sutiles de estrés, cuando éste no es muy elevado. Son gestos faciales (bostezos, lamidos, gestos oculares etc.) o corporales que realizan cuando se sienten incómodos o inseguros en una situación. En este caso, normalmente van a ser mucho más sutiles que las que muestran los perros.

Eliminación inadecuada

Si nuestro gato comienza a orinar o defecar fuera de su bandeja, cuando antes siempre la usaba, eso indica que hay un problema. Puede ser de salud o por algo que le cause estrés. Es importante en estos casos consultar con un profesional para que nos ayude a identificar el motivo y poner remedio lo antes posible.

Agresividad

Ésta puede ser defensiva, por miedo, u ofensiva, para intentar alejar el estímulo estresor. Incluso, cuando no puede alejar lo que le causa miedo o estrés, los ataques pueden dirigirse hacia otro ser, que le es indiferente pero lo tiene más “a mano” (agresividad redirigida). Para entenderlo sería como si alguien tuviese un mal día en el trabajo y allí cuida las maneras, pero al llegar a casa discute con un familiar de forma inconsciente como desahogo, aunque esa persona no fue la causa de su estrés.

Lamido o acicalado compulsivo

Lamido compulsivo en gatos

Los gatos de forma normal se acicalan para peinar y limpiar su pelo y es una actividad que les relaja, por eso lo hacen también cuando están estresados. Cuando este estrés es elevado esta conducta puede hacerse de forma compulsiva en un área fija y crearse zonas de alopecia o dermatitis. La zona más común suele ser el antebrazo pero puede darse en diferentes partes.

Rascado

Similar al punto anterior, aunque el rascado por estrés en gatos es menos común que en perros.

Inactividad/ ocultación

Hay gatos que en momentos de estrés se esconden en una zona que consideran segura donde no puedan ser vistos o alcanzados fácilmente. Ésta es su forma de gestionar el miedo, al evitar el estímulo que les supone estrés.

Cambios en el apetito

Éste puede verse aumentado, con ansiedad por la comida, o disminuido, con apetito caprichoso o ausencia total del mismo, dejando de comer, con las graves consecuencias que eso implica. Además también pueden aparecer trastornos digestivos como vómitos más frecuentes o diarreas.

En un próximo artículo te contaremos cómo actuar en el caso de que tu gato tenga estrés. Si quieres estar al día y recibir artículos como éste puedes suscribirte a nuestra Newsletter. Y si aún no conoces nuestro complemento nutricional natural para el estrés RelaxGreen puedes visitarlo en nuestra web.

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